He perseguido por el camino
a una joven muerta,
tanta violencia e irrealidad
me hace disfrutar del pensamiento.
No hay necesidad de cerebros,
solo vaciare, hasta la medula
la idea de la libertad.
Hay dos platos y una balanza
iluminada en mis manos,
dicen que paso dar
para que la intensidad
vaya llenando las señales,
hasta que el cerebro se apaga.
No logro acallar, el principio
de individuación, lo que me lleva
con grilletes en la calle
exhibiéndome y gritando
blasfemias al aire.
Me convulsiono violentamente.
el asco me hace olvidar,
que las jóvenes muertas
estaban en el estanque,
cantando como sirenas.
La estatuilla eléctrica
estaba bajo la lluvia,
la noche aleja el día
y mi piel separa cada
piso de mis estructuras,
Mis dedos deberían ser
cortados y quemados,
para que no dañe a nadie
jamás por ser la estatuilla.
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