12 feb 2012

El ángel dorado

Se ha mostrado ante mí,
un hermoso escenario oscuro,
donde podré representar
una tragedia completa.

El cabello del ángel
es verde como el musgo
y trae en sus cuatro brazos
espadas forjadas en hielo
(palabras, espadas, ases y tréboles).

Está desnudo y su piel dorada
ilumina entre los espacios
a pavorosas especies de peces,
que tienen entre sus mandíbulas
algo que reconocen como su olor,
hay algo que nunca ha sido
nombrado en la fría noche
y el viento afortunado
algo lleva a sus alas,
a los lagos donde ahogarnos.

Y el hombre va a la cuestión
principal, el ángel saca
una navaja y corta
sus genitales, el gran dolor
estremece las luces;
se apagan pronto.
Será reconstruido
con los brazos y los huesos
de los ángeles
un templo, marcando
que el ojo del cielo
va a llorar sobre el escenario.

El fin de los tiempos,
es irrelevante, por que
si el vacío se reforma,
nunca podremos recordar
realmente lo que era el proceso.
El escenario está lleno
de sangre de nobles
y cabezas de gobernantes.

Yo represento la muerte
de los demás, por anexo
lógico, la mía en las calles
y lanza en mi carne.

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