Tejo mi hilo de ejecución,
todo el cuarto brilla,
no hay espacios sin luz,
las miradas se dirigen
a mi cuerpo maltrecho,
hay miles de batallas
que debo ganar,
e incluso algunas que debo perder.
Hay claves escondidas
en el idioma de los burlones,
sus burlas disipan el vapor
que se cierne sobre la cuna,
del pequeño hombre del conocimiento.
Vamos festejar con un trago,
la destrucción del hábitat
donde vivimos y respiramos,
silbemos canciones de plata
para adormecernos,
como sumergidos en alcohol.
Tejo mi hilo conductor,
con el cosmos que me rodea,
por ahí directamente vendrá
el conocimiento necesario,
para eliminar toda rutina,
y quedarme con el sol de los días,
que han pasado sobre esta contra-tierra,
reflejo del pecado y el trabajo de los hombres,
les presento la inversión del mundo,
una tarea ardua en el sentido,
que se debe ir contra del reloj.
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