19 jun 2011

Compatriotas de la tormenta

Desde que te conozco adolecemos
de varias formas nuevas
pero siempre parecidas,
de polvo son nuestros canciones,
mire mi consciencia en un giroscopio,
miles de luces giraron
y fui invitado a morir.

Los que compartimos un país
tenemos un ritual de bienvenida,
damos al recién llegado a casa
una copa de lágrimas frescas,
así ofrecemos nuestros infiernos,
así ofrecemos nuestros corazones.

Amo a quien pueda reír,
y desprecio a quien llora
de mis desgracias,
por eso tú eres mi amiga,
mi compatriota de la tormenta,
que cabalga en su corcel
a cortarme la cabeza,
mi Salomé alada.

Carezco de branquias para
respirar bajo el mar,
por eso no enamoro sirenas,
por eso mi única patria,
es esta imposible tormenta.

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