No aprendo nunca, no aprendo nunca
de estas estrellas que se colapsan
en este espacio inmenso,
que fue el comienzo,
ningún Adán o Eva, estas estrellas
son nuestras madres y padres.
Al salir al parque
tuve mal fario al encontrarte,
eras un espejismo que
quería hundirme en estas calles
adoquinadas, para que la gente
no sepa nada de mí.
Sera la isla de San Borondón,
mas una isla que desaparece,
un mito en lugar de una realidad,
no quiero realidades que me lastimen,
pero no aprendo nunca, no aprendo nunca.
Los gitanos me llaman payo,
yo les sonrió, les doy mis monedas,
y todo el pan que traigo hecho
moronas en mis bolsas,
mi corazón es eso
trocitos de pan,
devóralos amor mío,
devora mi pobre centro
que late en tus manos,
conviérteme en una más,
en una más de tus dudas.
No aprendo nunca, no aprendo nunca,
disfrázate de virgen y ve al altar,
que incluso aunque hayas comido de mi
yo habré de adorarte aun un poco más,
se bueno conmigo, exhibe tus armas,
agujera mi cráneo de dulce,
porque si algo es cierto es que,
no aprendo nunca, no aprendemos nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario