28 may 2011

Coser a un hombre de retazos (Échec)

Déjame marchar,
déjame sumar el dolor,
déjame tratar de evitar sentir,
porque no es nueva esta situación,
todo es circulo todo es paz.

Todos dicen "hombre roto,
ahora la oscuridad
es el miedo del miedo,
y el deseo tu regla,
aun podemos ver a alguien
a los lejos que viene a coserte."

No tengo remedio para empezar,
no tengo respuestas que dar,
mi mayor esfuerzo ya fue,
ahora puedo tratar de vivir,
porque muerto ya no puedo volver a morir.

¿Mis frases pueden ayudar?
a que se maten otros por mí,
que sea mí legado la muerte,
y no mí herida sangrante
que nadie quiere curar.

Déjame partir,
déjame mi único corazón,
o bien quédatelo,
pero consúmelo fresco,
déjame marchar a algún lugar,
marcar mi mapa al azar,
no importa si no se volver,
un hombre de retazos puede moverse,
sin límite en su accionar,
al fin nadie va a coserlo.

21 may 2011

Hembra y macho en la casa de la bruja

La hembra abraza al hombre,
todos sollozan, hasta los muertos,
porque saben el secreto de los nidos
sobre el techo de dulce.

El macho sostiene los pechos de su
compañera, suspira de alivio
tiene tiempo para ser hombre,
y olvidar ridículas formas de despedida.

Las palmas se mecen con el viento,
el polvo vuela sin restricciones,
hacer de todo una teoría,
y morir defendiendo una idea.

Yo tengo palabras para el acto,
de contener el miedo del poder y el destino
no hay tiempo, ni tampoco de vergüenza
por ello el sostiene los senos de ella

Mujer y materia en simbolismo

La muerte es una mujer,
una mujer con alas,
que impulsa su majestuoso
vuelo por cavernas y cuartos,
lleno de calaveras y despojos.

Un ciclón es la muerte,
y la muerte es una mujer.
la mujer es un ciclón devastador
que juega, dilata sus pupilas
azules sobre un océano seco,
en busca de su sentido.

La muerte es un pan cubierto de agujas,
por eso la mujer es serpiente
de cobre brilloso y melancólico,
la mujer es todo lo hecho
(y lo contrahecho), ama odiar
y odia amar a quien le odia.

Una aguja es una culpa
que nos indulta de sentir dolor.
Los pálidos letreros
nos llevan ante un cadáver
de conejo, que nunca salto la reja.

La culpa es la mujer
siendo un animal herido
que brama a la luna,
se pierde buscando
cosas que ya la han encontrado.

15 may 2011

Astrolabio para encontrar el dolor

Arroje miles de piedras
al pequeño charco de la avenida,
y todas se hundieron,
los pequeños detalles
son los que nos consumen,
nos hacen olvidar,
que cada cosa no tiene dueño,
lo cotidiano es el milagro.

Un gato negro atraviesa el asfalto,
sereno muestra su pelaje brillante,
ya no arrojo piedras al charco
si no al mar que se ha formado,
los autos se hunden, yo estoy
tan blando que también desaparezco,
nadie lo nota, o al menos eso espero,
no quiero que nadie me siga al infierno.

Me pregunto por qué escribo sobre lo mismo,
porque sigo tan solo en un urbe sobrepoblada,
no te beso, no porque no quiero, si no porque te respeto,
si no quiero romperte, no debo darte desgracias,
por eso mato el tiempo apedreando charcos.

Yo tardo en entender que todo vendrá
cuando no haga falta nada para salvarme,
las grandes pasiones, no son las que destruyen
uno se desgarra para no sentir el invierno,
pero no sabe que arder es solo intentar
emular un verano, en donde no pensaba nada,
¿si me hundo vendrá alguien conmigo?

Yo estoy tan blando y tu tan blanca,
aunque no quiera que alguien me siga al infierno,
esa es una de las posibilidades,
no me afecta lo que pase en la actualidad,
si tengo algo que celebrar,
y por el cual arrojar piedras a las charcas,
es que invariablemente me vas a odiar.

10 may 2011

Somos azúcar que rueda por las colinas

No soy capaz de imaginar nada
en esta habitación de cumbres,
que se desmoronan como terrones
de azúcar agrios y rancios.

Mi cabeza está alterada
atada con cordones rojos
e hilos de marioneta,
mis pensamiento esta en fuga
constante, de las formulas repetidas.

Dicen que debo romper
mis rodillas, para dejar de escapar
de la mugre que hay en mí.

Las posturas son cuentos chinos
para nuevas posibilidades,
el orgullo nos estorba para analizarnos,
y rompernos en miles de pedazos,
cuando sea lo que se necesita hacer.

Cumbres donde vuelan mis recuerdos
y donde no me sostengo del pasado,
cumbres donde mi amor por ti,
es tan grande como siempre,
pero al contrario es impersonal mi sentimiento.
Te daré una canción distinta para recordar
que estuvimos vivos y juntos,
en este cuarto de reflejos y luces,
nadie tiene más derecho a pensar,
en nosotros más que nosotros mismos.

Así que no imagino nada en las noches,
como tú no piensas en mí en las mañanas,
pero seguimos unidos como diamantes
que nacieron juntos, así que aun
el terrón de azúcar no puede evitar
que al separarse, ocultar que viene
de la gran materia dulce.

Te diré la verdad, te extraño,
pero ya no duele, seremos estrellas algún día,
y ninguno de nuestros fantasmas,
no podrá seguir a dónde iremos.
Nosotros nos la bancamos solos.

Los hombres del desierto

Va un barco sin dirección
al desierto de la inacción,
todo esta pálido e inmóvil,
¿que pensaba dios cuando
creo la violencia,
para entretenerse o ser feliz?

Algo tal vez nos quede
por decir, pero no sé si es así,
este problema no es del tiempo,
ni de las palabras
que digo sin querer.
A veces la idea de que algo
existe nos reconforta.
pues al salir de casa,
cerramos los ojos para no ver.

Vuelo por el viento por ti,
soy un flecha si quieres,
pero no apartes el blanco
déjate flechar, déjate herir,
ahí va una fantástica oportunidad
del crear una utopía
antes de morir y desaparecer,
entre las plantas del jardín.
Quien deja de buscar algo,
no está perdido, pero tampoco,
tienen la esperanza que otros
ponen al vivir cotidiano.

El frio no me permite respirar,
van los elefantes a un espejismo
de un oasis, ahí van a morir,
ya que nadie les enseño a amar,
a todos nos educan para aguardar
la muerte sin abrigarnos.

Hay hombres y prostitutas,
los primeros pagan a los segundas,
se les da el cambio de la cena,
es una transacción
para que te hagan ser alguien.

Hay hombres van a decirte
que aman escuchar su voz,
acompañada de percusión
del silencio y del calor.
Los hombres del desierto no saben,
quienes son o bien no creen,
ser lo que pudiesen si se dejaran
llevar por las olas a las orillas.

El fin de los hombres es amar.
a lo que sea, con tal de vivir,
los hombres del desiertos,
y de bodegas de sal,
solo huyen y no se defiende,
es mejor distraerse que enfrentar,
eso pensó dios cuando creo
la violencia entre sus suspiros.

10 abr 2011

Apología de la locura

Adoro al hombre de la sin razón,
solo en sus líneas encuentro
mis oraciones torcidas,
y mi retorica impecable
solo en el mundo, se puede
y se llega a ser feliz,
si se pierde la razón.

Al perder la forma también
se pierda la noción
de intentar suplantar
las ideas con pensamientos,
la idea es perderse
pero al perderse, uno se ausenta
y viene la locura,
la iluminación completa.

Yo amo el agua de la locura,
el vino amargo del olvido,
y soy un guerrero
de temibles nombres varios,
llámame loco y sabio,
que soy un ladrón de cerezas,
llámame color rojo y embustero
que soy como un alfiler
enterrado en un ojo
molesto, pero más doloroso
de retirar, así igual es la locura.

Dice el loco que avienta
piedras a la rosa,
que debemos diluirnos
hasta encontrar un vacio,
ser moléculas sin enlaces
volver al principio,
ser un amanecer cuando atardece,
somos un desgarro en el lienzo.

Odio a las personas que solo
pueden pensar en pasado,
y no ven que existe el presente,
la locura es la manifestación
de la forma en que solo existe,
una condena en presente,
la consumación de la razón,
es la puerta al piso superior.