10 may 2011

Somos azúcar que rueda por las colinas

No soy capaz de imaginar nada
en esta habitación de cumbres,
que se desmoronan como terrones
de azúcar agrios y rancios.

Mi cabeza está alterada
atada con cordones rojos
e hilos de marioneta,
mis pensamiento esta en fuga
constante, de las formulas repetidas.

Dicen que debo romper
mis rodillas, para dejar de escapar
de la mugre que hay en mí.

Las posturas son cuentos chinos
para nuevas posibilidades,
el orgullo nos estorba para analizarnos,
y rompernos en miles de pedazos,
cuando sea lo que se necesita hacer.

Cumbres donde vuelan mis recuerdos
y donde no me sostengo del pasado,
cumbres donde mi amor por ti,
es tan grande como siempre,
pero al contrario es impersonal mi sentimiento.
Te daré una canción distinta para recordar
que estuvimos vivos y juntos,
en este cuarto de reflejos y luces,
nadie tiene más derecho a pensar,
en nosotros más que nosotros mismos.

Así que no imagino nada en las noches,
como tú no piensas en mí en las mañanas,
pero seguimos unidos como diamantes
que nacieron juntos, así que aun
el terrón de azúcar no puede evitar
que al separarse, ocultar que viene
de la gran materia dulce.

Te diré la verdad, te extraño,
pero ya no duele, seremos estrellas algún día,
y ninguno de nuestros fantasmas,
no podrá seguir a dónde iremos.
Nosotros nos la bancamos solos.

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