Aquello que dije en la arena
lo repito en las montañas,
lo que dije en las cabinas telefónicas
lo repito en tu oído,
como humo, como veranos fatales interminables.
Como islas bajo el sol del mediterráneo,
cosas que se apagan lentamente
calma sin tormenta y playas relucientes,
pechos que les da el sol,
paisajes que son estampas novedosas.
Desaparecer detrás de la luz
girar como la noria pero sin apagarse,
vivir entre los renglones que no escribo
y leer lo que aun no pienso.
Intervengo al hacer mover el mundo
desde el otro lado de la luces,
así dispongo de todo el tiempo
para marcar y con mi voz
hacerte caer de bruces
más se cae y no se mueve.
Muevo mis labios
las ideas son inconexas,
como finales ajenos a mí
observo pasar por la rivera
aquellos que viven
y yo, no se,
no quedo enredada
de por si lejos
de los juramentos que he hecho
y te llamo, espero que vengas
haz breve la espera.
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