30 nov 2014

Reavivación de las hostilidade

Bórrame del mundo,
déjame ser la mancha que era
porque eso es lo que seré consecuentemente,
también quiero gritar que veo el averno
pero al mirarlo me deja sin hablar,
no hay pensamiento en mi cabeza
y siempre fui chispa incendiara
me he perdido entre mis llantos
y he dejado atrás mi preocupaciones,
más no dejo de llorar en las noches,
sonido de ballenas en mi cuarto,
así siguen los días,
aun bajo los escupitajos, brilla mi podredumbre.

Bajo las nubes pero encima del cielo
las gotas golpean los cráneos
abriendo el hueso, funciones cerebrales
y fines adversos, como quien busca dentro de si
el calor del verano, pero acaba enlatando
sus emociones y varado en el mar.

Brillantes esferas de luz sobre el cielo,
la cuidad es acechada por gigantes
tienen cuchillas y hogueras ,
más allá del mundo no existen dramas
solo cosas que chocan sin cesar
ruidos metálicos y contaminación visual.
Vamos por ahí oliendo el peligro peor no evitándolo
por qué no hay nada más emocionante
que ser torturado bajo tu piel,
seré puesto bajo océano ahogado
no por el agua si no por los brazos
que me bajan al fondo
toco con mi pies la arena y soy tragado,
ungido por la tierra, convertido en materia.

Blandí mi espada de cenizas frente a mi boca
y me dije solo he rozado la roca,
que el mundo inicie en la semana
que termine en sábado,
porque en cada segundo mueren deseos
todo el mundo se crucifica pero que se felicita
y siempre seré la piedra angular de mis maldiciones
me he precipitado bajo la tierra
y he dejado atrás mi preocupaciones
más no dejo calcular las distancias
por eso me alejo fugazmente como estrella,
así siguen los eones, la marcha del tiempo,

y me repito aún bajo los escupitajos brilla mi podredumbre.

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