1 jul 2012

Tiempo deshaciendo la luz de los interiores (de la casa mayor)


Como deshaciéndose sobre la arena
queda mis lágrimas hechas perlas,
sobre todo por la pena
de sentir dentro de mí la pesadez,
que son mis emociones,
que son estas pesadas piedra.

Las piedras forman una cerca a mi casa,
a veces no me deje salir en busca
del sol, soy un refrigerador humano,
ahí descubro que no son las piedras
es mi acto de incomunicación,
buscar maravillas en desgastadas palabras,
pero no hay otras formas de hacer llegar
a los oídos de otros mis pensamientos.

Yo soy ajeno a los otros
a sus superficies rasposas,
en el fondo tal vez sean como yo,
vibran y hierven de vez en cuando,
en algún punto llegan a la ebullición,
pero no lo saben, siempre al rededor
tienen miedo o precaución.

Precauciones pocas
para lidiar con la vida,
se debe ir por la cuerda
y abajo solo el suelo,
nada de redes de seguridad
nada de hombres voladores
que sean salvadores de mi torpeza,
no porque eso sea pecado,
más bien está mal ser peculiar
es peligroso ir más allá de la raya.

Nada de mi es ordinario, tampoco,
debo o sé cómo serlo,
no es desgracia la mía, solo respiro bajo el agua
cuando se cómo caminar sobre estas olas,
entonces solo es un chiste que quiera ser mortal solamente.

Que se haga cielo, que se haga infierno
pero que me dejen tocar mi cuerpo,
así en la tierra como en el cielo
que sea la voluntad lo que planifique
lo será dicho por mi boca,
quiero integrarme a la humanidad
o bien elegir morir a la sombra de mi cuerpo.

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