8 jul 2012

Heridas para otras

Como un figurilla rota
ante mis parpados,
tu cuerpo maltratado, gime
y se arrastra por el cuarto,
tus muslos están marcados
por golpes certeros.

Mutilo el pecho de esta podredumbre,
yo tengo los colmillos afilados
para penetrar la carne
suave de las mujeres maquilladas,
así como el tacto para encantarlas
y divertirme con sus cuerpos
menudos hasta que el sadismo los rompa.

Lazos envuelven su cuello
y mis uñas largas
arañan su carne,
mis dedos aprietan sus senos
y lo dejan adoloridos,
quien disfruta de maltratar
disfruta del gemido doloroso.

Como figura llena desprecio,
lastimo para ser victorioso
y con manos a la obra,
dejo caer el cristal
sobre las manos de la mujer,
aprendimos que,
decapitar es un acto de amor revitalizante.

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