Hay todavía un sollozo
que no he derramado sobre tu tumba,
pues mi aliento aun es preciado
tal vez no por muchos,
pero alguno puede esperarlo,
pero, espero más que otra cosa
que llegues a casa
si es que te lo permite la luz nocturna.
Sollozo de mares y playas desiertas,
todo amor esta herido en sus manos
y sangrado de los ojos,
venid al gran desfile de en el infierno,
aquí los brazos eléctricos
esperan ansiosos estrecharte,
en sus pasiones y prisiones azuladas
como un sol que se extingue,
y sus últimos rayos impulsan
el levantamiento de anclas,
rasgo tu rostro hombre
de calle cerrada y labios curtidos,
más sigo prisionera
en un laberinto desprovisto de salida.
"Salida" gritan los sapos en coro
forman con sus cuerpos habitaciones oscuras,
aquel hombre del sur lleva un universo
compactado en su bolsillo
así tiene su aliento nocturno,
y su aliento en forma de rayo,
miento si no digo que
las inspiraciones me hacen reír,
y la energía es como una caricia
prolongada en el pecho,
yo no conozco otras manos
que no sean las mías,
pero estas son agradables
y su hermosa voz de terciopelo
de cielo y deseo,
un deseo de locura.
La locura es no es esconderse.
Hay todavía un sollozo
que no he derramado sobre tu tumba,
que está sellada, dentro guardas
mis colillas como un cenicero,
aquí arriba bailo en tu tumba,
escupo frases inconexas
no distingo en qué lugar estas,
el amor es disléxico dicho así, termina
de alguna forma en que no es derecha
pero tampoco es izquierda
se termina siendo, lo que se es,
pero no se puede ser por siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario