Las canciones que canto
son como himnos en un solo tono,
y vuelven repitiéndose,
en cada dobles de tu vestido.
¿Qué estrellas seguir
si solo se señalar
un puñado de ellas en el cielo?
tal vez si grito, el eco
me responda por dónde ir.
En mi siento la curiosidad,
en el cielo las voces
de miles de aves
perdón por la razón,
la cual me hace pedir perdón.
La oscura inmensidad
esta afuera, tiemblo
como un niño que no tiene
voluntad para levantarse
después de haber caído,
pero espero tu respuesta,
y así acallar el eco
que se burla de mí.
Una parte de mi incendio
se pierden entre miles
de calles que forman la cuidad,
el eco es un festival
de risas y burlas
que realmente no existen,
pero están ahí como cometas
enturbiando mi cielo,
alejando las nubes de lluvia.
Volveré a desaparecer
otro mes más entre esta bruma
que cubre un patio desnudo,
todo lo que debe arder
es lo único que debe dañar,
hay monstruos que dan miedo
y otros que no saben
mas que lamentarse
una vez heridos,
soy torpe y puedo hacerlo peor,
por eso me alejo de ti.
Cuando te vuelva a ver
me abrazaras y alejaras tus labios,
me felicitaras por no desaparecer
pero no me darás consuelo,
me dirás que me siente en el círculo
y escuche el viento,
lo sienta en mis manos
y te explique por qué se burla
de mí por ser tan curioso,
un abedul proyecta su sombra
por toda la avenida,
prefiero cantar mis canciones
y que vuelvan a mí
al chocar con tu piernas,
y las comisuras de tus labios.
Un eco que se burla de mí
bajo esta luna llena de enero,
vuelve el viento a soplar
y así me alejo de ti.
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