Expulsa
de tu boca la espada
que
es el lenguaje defensivo
bebe
apurado el cianuro
ahora
que la sala de espera
está
llena de clientes
hambriento
y sucios.
Los
pianos suenan agudos
las
campanas de la catedral
abren
los silencios de las voces
sobre
las cabezas
esta
la vista del último momento
la
gloria es de quien toma el paso
a la
habitación para curar
a
los enfermos con sus manos.
De
la triple raíz
del
manzano del patio
saltaron
mis dudas desnudas
como
quien formula la pregunta
por
qué no tiene ninguna perdida
como
una cebolla con sangre
como
sangre encebollada
entierro
mis temores
en
lo particular de mis resurrección.
Remanentes
de lo divino
soy
verbo encarnado en figurilla
de
barro y llanto de desfigurados;
sálvate
topo que aun cavas tu madriguera
cuando
veas el sol no podrás volver
por
donde han venido, los ciegos
no
tiene presencia en los intentos
que
se dan por formulación.
Guardaros
de los falsos profetas
así
que no recibid lo que da mi boca
no
tocar mi espada ni mi castigo
dejadme
castigarme por completo
dejando
sobre esta arena
mi
timidez, me desnudo y soy sincero
por
el remanente de humanidad que hay en mí.
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