el ruido de los coyotes cuando
su estómago estalla me entorpeció,
y busque dentro de mí una mirada
para hacerme mi dueño y mi razón.
¿Quién puede explicarme estos símbolos?
Podría ser una numeración de los antiguos
que habitaron en mí, que me usaron
como medio y ahora salen por la puerta,
los sabios saben cómo escapar.
Me van a destruir mis pecados
qué cargo y quiero hacer cargar,
pero nadie queda en la habitación,
como siempre cuando quiero correr
de lo que considero un error,
ya no tengo piernas, ni miel para curarme.
Mis piernas se entierran en el fango
se vuelven burbujas y desprecio
mis versos deberían ser borrados,
pero no hay nadie por aquí,
los que saben salen de la habitación
en cuanto yo entro en ella
cualquier cosa es mejor
que acercarse el hombre roto
que represento, así como el sueño
malvado y el tiempo que pierdo
en crear nuevos hologramas,
poco antes de tres decidí
también salir de la habitación,
dejando mi cuerpo inerte
mientras corría detrás de un milagro.
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