Gira mundo sobre tu vientre,
deja a otros entrar a ti,
que sea enigma la noche
que sea destrucción el mar
llevándonos a las orillas.
Yo destruyo a la humanidad
y sus reglas banales,
yo emprendo el viaje interior
a mis estrategias llevadas dentro de mí,
como consuelo llegare a un reino,
el reino de los sentidos prohibidos.
No tengo piedad de mí,
ni de las sirenas sin rostro
que intentan destrozar
sus brazos y rozan sus labios
en luchas agónicas y desesperantes.
Heme sobre el cielo,
anunciando lo que viene pronto,
la noche, en que los temores del hombre
quedaron molidos y examinados.
llevándonos al puerto cercano,
seremos cocinados al sazón de nuestra sangre.
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