Sé que parece que me hundo,
pero no es así verdaderamente
solo intento sostener mi aliento
desde esta edad hasta mi fin.
Perder el Edén no es un problema
para almas que deben quemarse,
al fin, todo se obtiene con constancia
contener la maravilla y alumbrar.
Aún está parado dios en la cornisa,
tiene su labio roto
y recita mis poemas,
le maldigo al hundirme.
Yo no defino el amor
ni los golpes de diamante
solo trato de expresarme
sin llorar por instantes.
Sé que soy pérfido,
incluso para ser el malvado,
como en todo cuento
no tengo salvación y celebro ello.
Soy un embajador de la iluminación,
vanidoso y serio en mi traje de frac;
todos adoran mis encantos
pero nadie se da el lujo de quedarse
cerca de mí.
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