25 jun 2012

Decripción del ritual de redención

Este poema puede herir sentimientos judeo-cristianos...se recomienda discreción

"Tenemos oídos para las apuestas",
así grito un hombre manco,
cerca de la capilla principal,
rompió una imagen de cristo rey
y luego hecho a reír histéricamente,
mientras se rasguñaba.

Y comenzó a bailar para el sacristán,
este se acomodaba la ropa
ocultando su erección, grita que se
vaya de la casa del señor,
pero el hombre apostador, no dirá nada,
se abstrae y para su ritmo,
no hay cadencia ni música,
en una danzar para atraer la luz
de las montañas blancas del sur.

Todos huyen a guardarse, el amo
de la cruz, personificador del dolor
está a punto de salir, sabemos
de su crueldad, pues mato a su hijo.
El viento sopla creando remolinos,
mientras huyen, algunos caen profundo,
todo parece un sueño, pero es real.
Un cuadro de matices vivos,
que de pronto es salpicado
por un nube de suciedad.

Las campanas suenan batidas por el viento,
en sus gritos no hay objetivo o sentido,
el señor cruza el portal de la capilla,
extiende sus brazos, captura al hombre,
lo golpea contra el suelo,
la esencia se apaga, vemos
un hombre lleno de sangre que va hacías
las sombras, con un cadáver destrozado,
se le ve caminar feliz, nadie se atreve
a seguirlo, por temor,
el hombre tenía razón, aposto,
a que dios en su bondad, lo mataría.

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