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4 feb 2017

Creador de susurros

Mostré mis ojos a Calíope
lamio mis cuencas, toque su piel suave,
nos fundimos en un mismo ser,
poesía es aquello,
que tiene una cabeza para ser cortada.

Prometo tener fe en lo imposible,
declaro inaugurado el festival
de la náusea, de la caída,
de la desesperanza que se cuela por el techo,
el sol no brilla para el hombre,
el sol existe para realizar una danza cósmica.

Cansado estoy de pensar en recuerdos,
cansado estoy de reencontrarme
con eso que siempre ha estado,
hare un último esfuerzo
abandonando mi forma humana
siendo energía que no se desprende del núcleo.

Encalle en mis propias palabras
deje una secuencia de pensamientos crueles,
de hombre que ríe, de propuestas diversas
pero con finales iguales,
 
hay algo muerto que acaricia mi mano
hay algo asfixiado que no me deja ser humano.

Hay espejos que muestran mi hastió,
por el miedo, por mostrar mi cara herida,
por qué una máscara no cubre
mis ojos, sellados para no admirar
la realidad como es en su esencia,
desfortuna que genera pesadillas.

Labios de luna, deseo carnal existente,
quien pone el libido como un proyectil
es quizás quien descansa sobre la noche,
hay un creador de susurros escondido en la maleza
hay un detonador en la palma de mi mano,
quien descompone la verdad, es creador de las nuevas mentiras


4 feb 2015

El oscuro pasajero

Todo lo que supuse ha pasado,
mis pensamientos son accidentes,
metal que se desprende
algo sin fin ni principio,
chispas por el metal retorciéndose
acercándose a la fundición.

Al lado de mi, el oscuro pasajero
sonriendo con sus dientes de perla
antes de ver su rostro prefiero la muerte,
un resplandor al salir del túnel
mi cuerpo se comprime,
tengo en cada mano
distintos caminos,
procuro no pensar en el dolor
solo dejar de realizar susurros.

Adoro el monstruo que soy,
un término, al final del día
un hombre clavado entre la vida,
me gusta oler mi sangre,
me gusta ser concienzudo
de mis males y de mis ruegos
se que yo soy el oscuro pasajero.

Pondré mis tripas
en la boca de dios,
que las muerda suavemente
sus colmillos dejan una marca,
una mancha blanca me invade
y deseoso de saber mi nombre
y dejar de ser una sombra
correcta y distrayente.

Tejidos rasgados, nervios expuestos,
el metal entra en mi carne
puntas calientes saliendo de mi piel,
carne que no soporta el calor
burbujas y se revienta mi vientre,
el oscuro pasajero se mece y sonríe.

Partes de mí que no existen,
solo referencias a lo que es perder
la cabeza, el sol, el norte,
entre mas nado contra la corriente
mas cerca me hallo de la destrucción,
finalmente, esta es la paz que no merezco
pero por la que he luchado,
acallar la voz de la abominación que soy,
ejecutor que ha sido borrado.