10 jul 2015

Extraños de tierras lejanas

Carnaval de percusionistas,
sus golpes son como metralla,
sus voces salidas de cuentos de terror,
cuerpos blancos, ojos negros,
quiero ver la luz a través de los prismas
que descomponen la luz como un parpadeo.

Quiero soltar una lágrima
y que vaya a las sombras,
no tocando el telón que baja
solo llegando a la tierra que sube.

Somos perfecto soñadores,
¿y por que no?, perfectos pecadores
no encajamos unos sobre los otros
por que no somos piezas
de un solo rompecabezas,
a todos nos falta ver nuestro temor
reflejado en nuestra pupilas
para entender que lo practicado
no era masoquismo, solo una apego a la realidad.

Encontramos un bosque
donde todo rima
mis ganas de evitar las penas
y las devociones nihilistas de otros,
todo tiene espacio en común
cuando tiras por la ventana
las cosas que crees necesitaran los desahuciados.

Bajo mi camisa se notan tus huesos,
tus labios malvivos toman por sorpresa
las murallas chinas y los puertos japoneses,
toman descuidados a otros, les sorbes
sus ojos, que caen sobre tu cuerdas vocales
y entonces cantas eso que cantaban
los hombres, ahora ya no blancos
si no negros por pintura y aceite
decorados para la muerte que los tritura.

Escuchamos a los que pasan por la calle
llenos de sonidos desconocidos y extraños,
nos vamos a disolver entre sus cantos,
los extraños vienen de tierras lejanas
pero adoptamos su ritual del fin del mundo,
vamos a inmolarnos unos a otros
manipulando la vida para que desaparezca.

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