7 abr 2015

Hey mundo cruel

Hey mundo cruel,
soy yo parado en la autopista,
sin ningún lazo de seguridad
o una pista de cómo no ser atropellado.
Es preferible ser enterrado
que consumido por la avalancha
de dioses y consumo rápido,
avalancha de boludeces ¡carajo!
Actrices falsas con silicona,
la tv apagada y aun bombardea mi cabeza
los infomerciales vendiendo esperanza,
una razón para vivir en el planeta.
En los tejados los que no reflexionan
ven los charcos de la lluvias pasadas,
como un brillante destello
de lo que pudo ser su vida,
si tan solo hubiesen pensando.
Ángeles sin alas,
hormigas con aureolas
sobrevuelan el estanque,
su aleteo crea tornados
y el hombre (o mujer sea el caso),
corre a refugiarse dentro de la tierra.
Solo vamos el núcleo cuando creemos
que todo sobre la superficie está perdido,
ahí buscamos respuestas,
los habitantes de un mundo rentado,
un mundo recreado, según la fantasía
de alguien torcido, llamado género humano.
Como dije hombres (o mujeres) con armas grandes
y reacciono pequeño, la combinación para hundir
incluso a los celestiales que cruzan los aires.
Nadie siente empatía por el engrandecido,
por eso no miramos a las altura como algo bello,
si no que escupimos contra ellas
aunque eso sea escupirnos a nuestros ojos.
Hey mundo cruel,
soy yo con mis ojos en las manos,
sin posibilidades para encontrar
y cambiar lo podrido de sus mentes:
La sociedad necesita ser salvada,
pero si miran hacia arriba
yo les susurrare, “no puedo hacer nada”.

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