14 oct 2012

Los malos (Liantipos)


Me persiguen los santos,
la luz quema todo,
hostilidad de la luna
que baña el mar y grita
contra el sol y las figuras.

El animal sube por mis pies
se sujeta de mi entrepierna,
nadie entra en la iglesia,
solo luz de luz
que sobresale de las púas.

Adivina lo que pienso
castigador de la bruma,
destrozar nos libera
"rompe el cielo", dice la voz
orden del mundo
y guerra en tu nombre.

Voces y verdugos
ocultos en la nieve,
existe un país secreto
lo descubriré a través
de secar el prado.

Llamas infernales,
saliendo de mis dedos
que estuvieron un tiempo
abajo de las rocas,
el humano no existe,
solo un réquiem a la vida
del síndrome del sol.

El vientre es amarillo
el trigo grita al ser cortado,
pequeño trigo que será
devorado por la tierra,
quiero ser trigo
y volver a la calidez.

El barco está hundido
hay piedras en mi estomago
y tijeras en mis manos,
sácalas de lo construido,
lo real no existe,
lo que existe solo me atormenta,
mejor es completar la torre
y estar cerca del cielo
hacer más ligero el cuerpo.

Rodeada esta la escalera,
apagado el sol de la alacena
y el animal ladra, patea,
destruidas están mis flores
no viven, no sienten,
solo yacen como materia,
el bosque se cierra.

El hombre fulmina la vida,
no estoy listo, no hay manera,
deje que sea el día
y entre el calor por la ventana.

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