Escúchate a ti mismo
lastimero pordiosero,
que pides limosna ante el templo,
pero este cierra sus piernas,
tan blancas como la nieve
y te aplasta por completo.
Nadie sobrevivió
a la caída del cordero,
esa es mi misión
ser sacrificio para ser comido,
matar para ser asesinado,
asesinar para encontrar paz.
Odio a los que sonríen,
por que fijan en las tormentas,
no llegan a sus hogares,
me parecen mentirosos,
por que sepan que mentir es fácil.
De niño me dijeron que no importa
cual camino tomes, siempre
que en la meta tengas la gloria
y puedas tocarla con tu mano
pero perdí mi camino,
en medio de un campo
deshabitado y lúgubre.
Escúchate a ti mismo,
di "madre tierra cómeme,
no salves a nadie,
ve y disparate"
Mata todos sueños
que los demonios
quieran soñar contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario